Generar VALOR AÑADIDO en las ORQUESTAS SINFÓNICAS

El principal valor de una empresa es, sin duda alguna, el personal humano del que dispone. Bien administrado, puede llegar a tener un impacto en la sociedad de una importancia incalculable.

En una orquesta sinfónica, adquiere todavía más valor si lo observamos desde el punto de vista de la multiculturalidad. Por regla general, los músicos nos solemos mover por todo el mundo en busca de trabajo y esto conlleva una mezcolanza de identidades que, una vez más, bien administrada, puede afectar muy positivamente a la ciudad o región en la que incide la orquesta.

Debemos partir de la premisa que el personal humano de la orquesta ha de ser el mejor embajador de ésta. Para ello, existen diversos aspectos fundamentales:

«Los músicos nos solemos mover por todo el mundo en busca de trabajo y esto conlleva una mezcolanza de identidades que, bien administrada, puede afectar muy positivamente a la ciudad o región en la que incide la orquesta»

1. El idioma:

Todos los instrumentistas de la orquesta deben de ser capaces de comunicarse efectivamente en la lengua oficial del país en el que trabajen. Bien por su propia cuenta o bien a través de la institución, éste punto debe resolverse lo más pronto posible para facilitar la integración y evitar malentendidos.

2. La Música de Cámara

El fomento de las agrupaciones camerísticas dentro del seno de la orquesta es una de las políticas imprescindibles a aplicar. Para entender esto, primeramente, debemos comprender la relación que un músico llega a tener con su instrumento: muchísimas horas juntos para conseguir el nivel excepcional que le ha llevado a ganar la plaza en dicha orquesta.

Una vez entendido, la propia agrupación debe facilitar a los músicos espacios donde ensayar y la oportunidad de participar en ciclos de conciertos externos al propio centro de trabajo. Facilitar la posibilidad de establecer relaciones más cercanas entre los propios músicos y personas ajenas a la institución a largo plazo retorna muy positivamente en la institución.

3. Participación en eventos no musicales de la institución.

Una de las maneras más eficaces que existe a la hora de generar valor añadido radica en hacer partícipes a los propios instrumentistas de la programación anual. Existen muchas maneras de poder realizar esto. El objetivo principal es hacerlos sentir suya la programación y que, por tanto, sean capaces de explicarla y venderla más allá de su círculo más cercano.

Éstas son solo tres que ya se usan o se podrían usar en nuestras orquestas sinfónicas. Al final, nuestro objetivo será el de fomentar la marca personal de cada uno de los instrumentistas de la orquesta y de que esto repercuta positivamente en la marca personal de la agrupación.

Por supuesto, existen muchísimas otras maneras de generar este valor añadido en una Orquesta Sinfónica. Hemos hablado en otras ocasiones del análisis de público como fuente primordial para programar: diversificar la oferta y segmentar los ámbitos de acción para elaborar un formato de concierto acorde a distintos estratos sociales.

Actualmente, podemos encontrar:

 

Y muchas más opciones que irán aumentando el catálogo de nuestros teatros y auditorios siempre intentado adaptarse a las nuevas necesidades sociales.

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